Estás a tiempo de cambiar tu historia.
- Flor Pozzi

- 9 ene
- 3 Min. de lectura

En el avión rumbo a México necesité escribir para procesar lo que estaba atravesando. No se trataba de un viaje de placer, sino de un momento familiar duro. La muerte de mi suegro me removió por varios ángulos, muchos de esos muy personales. Pero hay uno en particular que quiero compartir con ustedes porque siento que estas wake up calls son necesarias.
Entre tanto caos interno me puse a cuestionar de dónde venía esto que sentía. ¿Qué motivo lógico tendría? ¿Cómo es que de repente aparecen tantas dudas, tanto drama? ¿Cómo es que la vida puede cambiar tanto en un instante?
Lo que quiero compartirte hoy es lo impactante del destino, de los planes de Dios (o lo que sea en que creas) y las sorpresas de la vida. ¿Cómo es que vivimos con la mente en el futuro, en el hacer, conseguir, en correr tras esas metas que nos urgen alcanzar postergando lo que realmente deseamos, postergando nuestro descanso, dejando que el miedo o el ego decidan por nosotros?
Las almas con las que nos topamos hacen su pacto con las nuestras, para que cada una pueda vivir la experiencia que ha elegido antes de venir a la tierra. Se ve que mi suegro tenía ese rol de hacernos frenar y abrir los ojos. Tan aventurero que alentaba a los demás a vivir, a animarse, a hacer, y tan fiel a esa vida que su alma eligió entregarse para que los demás pudiéramos tener ese shock de realidad, de reestablecer prioridades. Nos regalo, aunque sea por un instante, días o semanas, la oportunidad de frenar para recalcular y hacer las cosas diferentes.
Porque nosotros seguimos aquí, y estaremos en la tierra el tiempo que nuestra alma haya decidido. Pero con nuestra conciencia humana no podemos saber cuándo será y por eso lo mejor que podemos hacer es VIVIR. En mayúsculas y con todas las letras. A ver si de una vez por todas abrimos los ojos y empezar a vivir lo que hemos venido a experimentar. Abrirnos a todas las emociones, atesorar recuerdos, experiencias, errores y aciertos, aventuras, historias que contar, amores que vivir.
Si hoy no estas viviendo la que quieres, es el momento de pisar el freno y redireccionar. Y no necesariamente deben ser cambios drásticos. Se trata más bien de un cambio de conciencia y de presencia. De poner la atención en ese café que tomas por la mañana, en esas páginas del libro que tanto deseas leer pero no te has hecho el tiempo, en esa conversación que tienes con tu familia o tu mejor amigo, hasta con esa persona que se te pone a charlar en la calle sin motivo alguno. En esos pequeños momentos vive la magia, los mensajes que sutilmente nos va enviando el universo para guiarnos el camino.
¿Tienes dudas o miedo? Pide respuestas al universo y él te las dará. Pero no aparecerán si te la pasas trabajando 12 horas al día, corriendo detrás de compromisos y obligaciones, encerrado en tu propio caos mentales o abstrayéndote con el móvil. Debes estar atento a escuchar.
Si mañana fuera tu último en la tierra, ¿estarías satisfecha/o con tu tiempo aquí? Si alguien te avisara cuánto tiempo que te queda en este mundo, ¿Qué harías diferente? Pues con mas razón si no tenemos certezas de nada, ¡no hay tiempo que perder! Puedes hacer esos cambios ahora y cambiar tu historia. ¿Qué quisieras vivir? ¿Qué es eso que quisieras hacer pero no te has animado? ¿Cómo quisieras que te recuerden?
Tienes el poder de cambiar tu vida y la vida de quienes te rodean tan solo siendo tú. La verdadera revolución es salir de la matrix y vivir una vida con sentido, y eso solo se logra siendo fiel a quien eres. Sin etiquetas, sin máscaras y dejando a un lado el miedo al qué dirán. Solo importa lo que tú tienes que decir sobre ti y sobre la forma en que vives tu vida. ¿Estás orgullosa/o de la versión que eres hoy? ¿Te sientes libre de ser tu mismo?
Los shocks que vivimos tienen esa función: hacernos frenar y recalcular. Pero no tienes que esperar a que algo así te ocurra, puedes hacer ese cambio hoy, de manera más amable y con menos dolor. ¡Anímate y cambia tu historia! Al fin y al cabo, todavía no hay nada escrito.
Comentarios