Todo cambia cuando dejas de resistirte
- Flor Pozzi

- 17 jun
- 2 min de lectura
¿Cuántas veces te has quedado atrapada/o en tus pensamientos? Dándole vueltas a lo mismo una y otra vez, sin terminar de aclararte. Una parte de ti quiere una cosa, la otra quiere algo diferente. Y acabas dando vueltas en círculos, como si cada una tirara de un lado distinto de la cuerda. Lo que pasa es que al tirar de ambos lados, la cuerda siempre está en tensión y no tienes descanso.

Trata de personificar estas dos voces que te hablan (una podría ser tu mente y la otra corazón/ alma/ conciencia), y en centro estás tu, como si una versión más pequeñita de ti fuera esa cuerda.
Ahora imagina tus brazos estirados y siente como jalan de ellos. Puede generar mareo, puedes sentir la tensión en tu cuerpo, la rigidez en tus hombros. Todo eso simbólico, también sucede a nivel real y sutil. Una tensión tal vez imperceptible en tu cuerpo que genera síntomas más visibles como bruxismo, problemas para dormir, rumiación mental, dolor de cabeza, agotamiento, sensación de desconexión, etc, etc.
En esos momentos, ¿no quisieras quitar rápidamente tus brazos de un tirón para que te dejen en paz, echarte en el suelo y dejar de luchar? Imagina que al hacerlo, la tensión desaparece, ya no “tienes que” resolver nada. A que es liberador, ¿verdad?
Pues a eso le llamamos Rendición. Que no significa resignarte, sino permitir que tu cuerpo, tu sistema nervioso y tu energía se abran a sentir y a dejarse atravesar por lo que tienes dentro, por esas emociones a las que no les estabas dando lugar.
De un modo u otro, tendemos a evadir las emociones “negativas·” (y en algunos casos las “positivas” también). A través del sobrepensar, de poner la culpa en el afuera, de buscar soluciones (algo que hacer que te ayude a dejar de sentir eso que sientes),y también a través de la comida, la bebida, las pantallas o el deporte. Y ES NORMAL! Porque nadie quiere sentirse mal, porque inconscientemente nos sentimos en peligro, y porque no nos enseñaron cómo gestionar lo que nos pasa.
Pero si algo he aprendido a lo largo de todos los años, es que nada desaparece negándolo, sino que solo genera más y más desconexión de tí mism@, hasta que llega un día en que te sientes perdid@, desorientad@, y preguntandote “¿cómo llegue a esto?”. TODO ESO QUE NO SACAS, SE QUEDA DENTRO DE TI GENERANDO DESEQUILIBRIOS A NIVEL NEUROQUIMICO.
Y lo que he descubierto es lo siguiente: Rendirte y dejarte atravesar por lo que sea que estés sintiendo, es lo único que te traerá liviandad y claridad. ¿Duele? Seguramente sí. Pero ¿sabes qué? No vas a morir por eso. No hay un peligro real. Y cuanto antes puedas entregarte a ello, antes saldrás de ese lugar y verás todo de otra manera.
Y quiero cerrar diciéndote esto: Realmente tienes todo lo que necesitas para atravesar lo que sea! Tu mente tiene un poder infinito y sí, eres capaz de gestionarlo todo. Solo necesitas que tu sistema nervioso lo entienda. Has sobrevivido a mucho, y no estarías leyendo esto si no tuvieras la conciencia y la voluntad de mejorar y tomar las riendas de tu vida.
Ánimos! Que lo que necesites, estoy aquí para acompañarte.
Te abraza fuerte,
Flor.


Comentarios