Integrar las distintas partes de vos
- Flor Pozzi

- 30 jul
- 3 min de lectura
Me encanta leer mis propios escritos y reconocer cómo mis propias palabras me alientan y motivan cuando lo necesito... Hoy encontré esta historia que escribí en mi diario de viaje en Abril de 2023 cuando estuve voluntariando en Gran Canaria. Te invito a viajar conmigo...

Como a la mitad de mi estadía en la isla, comencé a notar las diferentes facetas que me iban apareciendo y noté que durante mucho tiempo las estuve reprimiendo, condenando. Pasaba por distintos estados: sociable, apática, alegre, melancólica, apagada, eufórica, cerrada, depresiva, y la lista sigue. Cada vez que aparecía la versión apagada o no alegre, me decía "ésta no soy yo", me rechazaba.
Gracias a las sesiones con Sharon (de @persigolamagia), pude comenzar a ver a esa Flor. La Flor enojada, herida, frustrada, aterrada, insegura, que se sentía invisible, incapaz, agotada, y muchas cosas más. Y fuí entendiendo que todas ellas también eran parte de mí.
Es ilusorio creer que somos de una manera y ya. Que solo somos lo lindo que vemos, esa parte que nos gusta de nosotros. Lo cierto es que hay muchas versiones de cada uno, todas ellas tienen una razón de ser y aparecen según las situaciones que vamos viviendo. Y siempre tienen una intención positiva: permitirnos expresar lo que sentimos y protegernos.
Claro que lo más lindo sería estar felices y motivados todos los días, pero no siempre sucede porque la vida es un sube y baja de emociones. Y justamente vinimos al mundo a experimentar todas ellas. ¿Cómo sabríamos lo que es la felicidad si no hubiéramos experimentado la tristeza? ¿O cómo es el éxito si no hubiéramos experimentado la frustración? Son dos caras de la misma moneda. Siempre nos vamos moviendo entre dos polos, y el desafío es encontrar el equilibrio. Saber volver al eje cuando lo necesitamos y ser consciente de que todo estado es pasajero, siempre.
Por eso no podemos dar nada por sentado. Lo único que podemos hacer es estar presentes y permitirnos sentir. Si es algo lindo, entonces disfrutar el momento y que esa sensación, ese recuerdo, se guarde en nuestro ser para que cuando necesitemos fuerzas, cuando estemos en el otro polo, podamos recordar que es pasajero. Que así como antes estuvimos en el lado “positivo”, podemos volver a estarlo.
Y si estás en el lado “negativo”, recordar que es pasajero también es la clave. Permitirte sentir y que la emoción te atraviese. Y cuanto antes le des lugar, antes se irá. Y con la práctica, cada vez que te encuentres en estos momentos podrás atravesarlos más fácil y eso te dará fortaleza para que puedas ver que podes y que no hay que temerle a esos sentimientos.
Durante unas semanas cuando estuve en Barcelona buscando piso para vivir, caí en la casa de los amigos de un amigo que alquilaban una habitación temporalmente allá por el barrio de Sants. La pareja era super maja y la casa era acogedora pero tenía un pequeño defecto: el baño estaba afuera en el patio y la ducha no tenía agua caliente. Un detalle importante considerando que estábamos en invierno y la casa no tenía calefacción.
Ellos tenían un baño en suite que me prestaban cuando no estaban en su habitación, con lo cual eso me salvó! Y en esos días, cuando me duchaba bajo el agua caliente, disfrutaba cada gota y agradecía tener una ducha caliente y un techo dónde dormir. Cosas que uno en general no se pone a pensar porque lo da por sentado, hasta que un día no lo tenes y te das cuenta del valor que tiene. Si no hubiera experimentado en no tener una ducha caliente en invierno, no hubiera disfrutado y valorado tanto luego el tenerla. Es una especie de “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Pero sería algo así como: Uno no valora lo que tiene hasta que experimenta el polo opuesto.
Toda esta historia habla de valorar y agradecer, pero también de entender que todas nuestras partes y todas nuestras emociones son necesarias y tienen un rol relevante en nuestra historia. Cuando antes podamos aceptarlas e integrarlas, más corto será el período de lucha interna y conflicto, y más rápido podremos utilizar ese bajón de energía para catapultarnos hacia arriba.
Hoy te invito a reflexionar sobre esto: ¿Qué parte de vos juzgas, rechazas o desearías que fuera diferente? Si pudieras decirle algo para expresarle lo que sentís y para integrarla a tu vida, ¿qué sería?
Si te animas a hacer este ejercicio a conciencia y escribirlo, te aseguro que será muy revelador (y liberador!).
Gracias por acompañarme en este interesante camino de autoconocernos ❤️
Te abraza fuerte,
Flor.

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